sábado, 7 de julio de 2012

Sin Ley.

-Míralos, querida. Mírales arremolinarse en su detestable Pueblo, seres de Vicio Mortuorio.
-¿Y qué esperas hacer?
-Trae mi arco.

   La Flecha volaba por las Hojas, que a pesar de la distancia del Demoniaco Castillo, la fuerza de su Lanzador fue tal, como para desgarrar e incendiar el Aire circundante. Como una bocina y millones de aullidos, rugidos y cascos de la digna estampida, la saeta irrumpió la tranquilidad de los Lugareños.
   De ella, tras una estela de humo y polvo, salió un Hombre. ¿Un Hombre? Quizás merecía tal denominación; ¿era realmente un Ser? ¿Tenía siquiera Sexo alguno? Hablaba con una Atronadora Voz de Millones. Decía llamarse Xerxes, Jaden, Faust, Soth, Caín, Sif, Amunet, Anat, y la lista podría continuar por Siglos.
   Los pobladores lo denominaron Eihwaz.

-Fallaste en tu tiro, Cariño.
-Calla y mira el Espectáculo.

   Eihwaz caminó por el Pueblo, sus pisadas hacían un Desesperante Eco donde antes no había, su mirada causaba Ilusiones, su respiración casi inexistente creaba ciclones, el siseo sonante de su Indumentaria Dorada sangrar mataba los Oídos.

-¿Qué has hecho?
-Hacer que mueran entre ellos, Humanos.

   El Hermoso Caminante, o bien, la Hermosa Caminante; giró el pomo bañado en plata del despacho del Alcalde. Entró.
-Hasta que has venido, os estaba esperando. Veo que vienes a por mí, vaya, sorprendido me tienes. ¿Escapar de mi Destino? Yo negué la absolución de los Horribles sentires. Vuestra misión es clara, Limpiar la Discordia; clávame tu Puñal.

   Silenciosamente Eihwaz saltó desde el Techo del Palacio, destruyéndolo con la Fuerza de sus Piernas. Se perdió en la Penumbra. Los Lugareños fueron a observar las Ruinas, encontrase el Despecho intacto, intacto en la artística remodelación: la Sangre aún tibia chorreaba por las paredes y ventanas, restos de la Masa Encefálica nunca usaba yacían en su Trono; hígado, estómago, intestinos, ojos, piernas, manos, esparcidos con Brutal decencia por el Cuarto.
-Sin Alcalde. Sin Dios, asesinado por nosotros mismos. Nada.
   Un lugareño asesinó aquél hablante y otro asesinó al Primer asesino. Lentamente fueron asesinándose al no encontrar un Camino, una Verdad. Incendios, Inundaciones, Humo y Plagas, consecuencias de sus Vicios Mortuorios.
'Cuando en una Población muere su Gobernante, el Pueblo entra en tal pánico. Si no se encuentra un digno reemplazante, morirán todos.' C.I.L.G.

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